| QUÉ ENTENDEMOS POR ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA |
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Hoy día el conocimiento de los sistemas neuro-funcionales nos permite entender muchos procesos que tienen que ver con el aprendizaje, con el comportamiento, con nuestros estados de ánimo y, en general, con nuestra vida y sus avatares. El sistema nervioso central (SNC) no es una caja negra de la que no podemos saber nada y que es mejor no tocarla. Cierto que no sabemos todo pero sí conocemos su funcionamiento básico lo suficiente como para favorecer su desarrollo y su organización. Según los autores Cheatum y Hammond (citados por M de Jager en “Movimientos que Mejoran Así, pues, podemos concretar algunos principios de ese ordenado desarrollo siguiendo a - El desarrollo tiene lugar de forma secuenciada. - El desarrollo físico requiere mecanismos eficientes. - Los Reflejos Primitivos desarrollan mecanismos eficientes. - Esos mecanismos se utilizan para aprender, lo que consiste en el flujo libre de la información desde los sentidos que son las vías de entrada, a través del cerebro que procesa la información y que se expresa en acciones por medio de los músculos que son las vías de salida. - Si ese flujo se interrumpe nos encontramos con barreras para aprender. El flujo se interrumpe si hay alteraciones en la organización neurológica. La secuencia que sigue el desarrollo –según De Jager- tiene unos períodos óptimos de eficacia en el proceso que comienza en la concepción con el desarrollo físico, siguen el emocional y social a partir de los 14 meses y finalmente el intelectual que tiene su período óptimo entre los 4 y los 14 años. Partiendo de estos principios de proceso, podemos seguir el desarrollo y encontrar las señales o indicios que nos muestran si la organización neurológica es normal o muestra síntomas deficitarios, todo ello observable en la funcionalidad de la misma en los ámbitos físico, emocional, social e intelectual. Todo cuanto llega al niño a través de los sentidos (vías de entrada) es procesado en el cerebro y produce respuestas (vías de salida). Si las respuestas son adecuadas al momento evolutivo (a la edad), es señal de que hay un aprendizaje correcto. Si las respuestas no son adecuadas, existen barreras al aprendizaje; algo está fallando en la organización neurológica. Todas las vías del proceso son neurológicas, la organización de las mismas depende de muchos factores y para saber si es correcta o no, solamente podemos guiarnos por las salidas o respuestas acordes con la edad. Si no lo son observaremos qué es lo que no funciona bien en la secuencia y necesita ayuda en la fase o fases que corresponda. La armonía, el equilibrio y los progresos de la persona indican siempre el grado de organización neurológica que va logrando. La gran plasticidad del cerebro humano permite siempre la ayuda y, en su caso, la reorganización de los sistemas que necesitan ser mejorados: vías de entrada, procesamiento o vías de salida. Cuando afrontamos el aprendizaje podemos ayudar a la persona a construir o reconstruir vías y circuitos neuronales que se activan cada vez que llega una estimulación del medio ambiente o de los procesos de enseñanza. La educación crea circuitos y proporciona programas que se instauran como procesos funcionales para toda la vida. El desarrollo neurológico y su organización, como cualquier otro sistema corporal no siempre sigue el camino perfecto para producir los mejores resultados en su funcionamiento. Tanto interna como externamente puede haber obstáculos, alteraciones, déficits y/o traumas que impiden la correcta organización. Siempre contaremos con la enorme plasticidad del cerebro para obtener mejores resultados si la ayuda es acorde con las necesidades. |



