| HOY SABEMOS... TU BEBE CRECE |
|
|
|
|
Hoy sabemos… Tu bebe crece “Hoy sabemos, a través del estudio de casos, que a menos que el bebé sea criado por alguna persona que le quiere, el niño nunca se desarrolla en plenitud humana”. Melodie de Jager Todos queremos que el bebé llegue a la plenitud de ser humano, para ello no basta con crecer solamente, necesita además desarrollarse. Existe una enorme y vital diferencia entre los dos conceptos. Crecer significa aumentar de tamaño, algo que acontece de forma automática si tiene salud y es alimentado. Todas y cada una de las fases deben desarrollarse adecuadamente antes de pasar a la siguiente. Bajo ningún concepto deben los padres “empujar” al niño a la fase siguiente si éste no está preparado para ella; algo que la escuela debería saber y tener en cuenta. Cada hito nos indica que el cerebro se desarrolla paso a paso, algo muy importante si queremos prevenir dificultades de aprendizaje más tarde (léase “fracaso escolar”). Los tiempos en los que se desarrollan estas fases son de suma importancia: Ocurren a la vez que el crecimiento del cuerpo y del cerebro, y se producen tanto fisiológica como emocional, mental y socialmente. Sabemos que en torno al año de vida, el niño tiene la cantidad máxima de células cerebrales que tendrá en su vida; a partir de ahí las células no utilizadas, por no haber sido estimuladas, se irán podando a razón de miles cada día. Las investigaciones de Benjamín S. Bloom confirman que el 33% de las habilidades para pensar se desarrollan en los 6 primeros años de vida. Lleva tiempo desarrollar ese 33% crucial y requiere un plan muy preciso que va paso a paso. Todo niño sano nace con la curiosidad para explorar, encontrar y aprender acerca de su medio ambiente, por eso nunca está parado. Nació para aprender moviéndose, explorando y tocando. Con este potencial innato, los primeros años del niño son los ideales para aprender a aprender; aprendizaje que sucede como diversión y libre del estrés escolar. Mientras, eso sí, a través de su actividad que es plenamente lúdica, va logrando estar preparado para la escuela. El desarrollo no se debe precipitar o acelerar. Las pocas pero esenciales habilidades básicas se aprenden en los seis primeros años de vida –todo el tiempo del mundo- y deben ser utilizados, esos años, al máximo. Dejarle descubrir su medio da al niño confianza, porque se entera de que puede aprender, que se aproxima a humanos como papá y mamá descubriendo el mundo de forma segura en su medio. Decir, enseñar, instruir al niño pequeño es como decirle: “Tú no sabes. Me necesitas para todo”. Ello le hace sentir menos confianza en sí mismo, menos capaz y le pone obstáculos a sus innatas habilidades para explorar, aprender e innovar. Tu papel: ¿Dónde estamos pues y, qué papel tenemos los padres y maestros? Feuerstein dice: “Un niño, para ser feliz e inteligente, necesita un adulto afectuoso que le abra el mundo y le dé sentido”. Y Piaget añade que el niño también necesita áncoras (estabilidad) para aprender y desarrollarse. Amor y constancia abren el mundo para el niño y le dan sentido. Cuándo comienzo: Cuando el bebé está en el útero materno, padre y madre pueden hablar al bebé a la vez que acarician la barriga materna. La madre debe cuidar su alimentación, su pensamiento y lo que escucha ya que el bebé comparte todas esas experiencias con ella. Es el principio de sus experiencias sensoriales y emocionales en la vida. Qué debo hacer y cuándo: Desde la concepción hasta los 14 meses, más o menos, el enfoque principal se debe poner en el desarrollo físico del bebé. La tarea es inmensa para el niño, pero la colaboración de los padres -además del aseo, que duerma y coma adecuadamente- debe ser diaria e intensiva para: despertar sus sentidos, fortalecer todos sus músculos para que se mueva con libertad y confianza a través de todas las fases del desarrollo, y los masajes. El movimiento es el nutriente primario, básico y fundamental del cerebro. De los 14 meses hasta los 4 años, el centro de atención de los padres debe ser el desarrollo emocional y social. La alabanza, el aliento o estímulo, la disciplina de las normas, la interacción con otros, ir a sitios y descubrir el mundo; son sólo algunas de las muchas oportunidades que necesita imperiosamente el niño. Desde los 4 hasta los 6-7 años el foco de atención se sitúa en el desarrollo cognitivo (mental e intelectual). El lenguaje, la motricidad y el descubrimiento del entorno engloban el conjunto de necesidades de la inteligencia en estas edades –lo que menos necesita es que le enseñen lectura y escritura- . ¿Estaré haciendo demasiado poco? Ciertamente, si no miras mucho a los ojos de tu bebé, si no hablas mucho con él (no a él), si no juegas con él, si no te pones en su lugar, a su alcance para explicarle las cosas, etc. Estarás haciendo demasiado poco. De ese modo su desarrollo quedará muy condicionado. ¿Puedo pasarme haciendo demasiado? Sólo si fuerzas, empujas a tu bebé a lograr metas deprisa; si le dices y diriges para hacer las cosas; si le fuerzas antes de que esté preparado para algo, sean trabajos escolares, ejercicios y otras actividades por encima de su madurez,… -esto puede estar sucediendo bastante en muchas escuelas infantiles-. ¿Dónde debo comenzar? El desarrollo físico debe ir siempre por delante: Un cuerpo saludable porta un corazón feliz y una cabeza inteligente. - Pero, ¿todo esto no hace a mi niño hiperactivo? - Tú sabes la respuesta. Referencia: Programa BABYGYM de la Dra. M. de Jager |



